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¿Dónde y cómo se construyó el primer invernadero del mundo?

¿Dónde y cómo se construyó el primer invernadero del mundo?

¿Alguna vez te preguntaste cuál es la historia de los invernaderos? ¿En qué momento comenzaron a implementarse estos hermosos recintos en los que se mantienen condiciones ambientales adecuadas para favorecer el cultivo?

Pues aún cuando el primer invernadero del que se tiene formalmente noticias data cerca del año 1.850 en Países Bajos, se trata de una fecha imprecisa, pues existen registros de construcciones mucho más antiguas que fueron pensadas y edificadas justamente para garantizar el crecimiento y la conservación de algunas frutas. Desde épocas muy remotas, la creación de estos espacios cambió para siempre las prácticas de la agricultura, pues la intención atendía a la necesidad de cultivar plantas de climas cálidos en pisos templados o fríos.

Tiempos de emperadores

Podemos incluso remontarnos a la época romana. Existen datos que revelan que el primer invernadero fue llevado adelante en tiempos del famoso y poderoso emperador romano Tiberio, quien tenía tanta fascinación por una especie de pepino que debía ser cultivado durante todo el año, solo para que el gobernante pudiese deleitarse siempre con su sabor.

Es así como dos escritores agrícolas romanos, Lucius Junius Moderatus Columella y Gaius Plinius Secundus, se refirieron a los “proto-invernaderos” levantados para el emperador Tiberio en las adyacencias de su palacio la Villa Jovis, en la isla de Capri. Plinius Secundos escribió que estas construcciones, conocidas como specularium, consistían en camas montadas sobre ruedas que se movían hacia el sol y que luego, en días de invierno, se resguardaban bajo la cubierta de láminas de piedra transparente, de mica.

El efecto invernadero, conocido en aquel momento como specularium, se trataba entonces de una estructura amurallada simple, sin techo, en la que se incluían flores, verduras y frutas para ser cultivadas. Durante días y noches muy fríos, incluso encendían fuego alrededor de las paredes exteriores para poder mantener el calor interno y, con el tiempo, se fue sofisticando la estructura colocándole techo de mica para que el calor y la luz pudiesen entrar al espacio.

A lo largo de la historia y a través de muchísimos años, la versatilidad y la utilidad de estas edificaciones se hicieron notar, es así como diversas culturas de distintas épocas lo han adoptado y perfeccionado para aprovechar las numerosas ventajas en cuanto a la agricultura. Hoy en día ya no se usa mica, sino que existe el vidrio y su uso hoy es tan común, que es difícil pensar que se trata de un invento arcaico que proviene de la época romana.

La implementación de estas casas especiales para el cultivo tiene larga data. Por ejemplo, en el reciente siglo XVI, al ser traídas plantas tropicales a Europa donde por tener un clima muy diferente no crecían, fue necesario implementar los invernaderos para mantener un calor parecido al del trópico, a la vez que se permitía el paso de la luz. Este fue el caso en Versalles, donde se fabricó una completa y moderna casa de vidrio que fuese capaz de mantener estas hermosas flores exóticas y, posteriormente, plantas, verduras y hortalizas.

Daniel Fazio on Unsplash

De la época romana a los invernaderos de plástico de nuestros días

La historia de la evolución de los invernaderos es larga y, sin duda, ha experimentado una amplia variedad de modificaciones en cuanto a sus formas y materiales buscando optimizar los beneficios y simplificar los costes. Pero lo cierto, es que a través del tiempo y a pesar de todos los cambios, su intención ha sido y sigue siendo exactamente la misma: el cultivo.

De ese primer invernadero, creado para satisfacer los gustos del emperador Tiberio, otro gran hito en lo que respecta a esa evolución de formas y materiales es el descubrimiento del polietileno en 1.898. Ese año, un científico alemán obtiene por accidente, calentando el gas diazometano, un residuo ceroso y blanco que llamarían polimetileno.

Unos años más tarde, en 1.933 y nuevamente tras un maravilloso accidente, esta vez provocado por dos químicos en un laboratorio en Londres con etileno sometido a altas presiones, se daría vida al llamado polietileno de baja densidad, que se patentaría finalmente en 1.936 por la Imperial Chemical Industries (ICI) tras poder reproducirse exitosamente este experimento.

Finalmente, a partir de la década de 1.950, se fue mejorando el proceso de síntesis de polímeros a través del descubrimiento de diferente catalizadores que dieron vida a los plásticos para invernaderos, tal como se conocen hoy en día. Logrando plásticos flexibles, de bajo precio y con buenas propiedades mecánicas, mejorables incluso gracias a la posibilidad de añadir aditivos a los plásticos. De allí todas las posibilidades disponibles en el mercado para cubrir hasta las más exigentes necesidades del mercado.

Los avances actuales en la industria química, así como en la maquinaria para la extrusión de plásticos y los modernos sistemas de cultivo, han permitido transformar esas sencillas estructuras de invernadero en entornos perfectamente cerrados donde la temperatura, la luz, la humedad, la nutrición y las enfermedades de las plantas pueden supervisarse para lograr los resultados más increíbles en cuanto a rendimiento y calidad, independientemente de la estación o la ubicación geográfica.

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